31 de octubre de 2009

De la pasión al amor: la madurez de la relación

A medida que la relación de pareja se alarga, la pasión empieza a cambiar, con el tiempo se va calmando y convirtiendo en un amor profundo. Se van disolviendo aquellas fuertes emociones, el éxtasis, el anhelo desmedido, el pensamiento obsesivo, la energía intensa. Las parejas ya no pasan todo el tiempo mirándose y acariciándose. Pero la pasión se va transformando en sentimientos de seguridad y comodidad, en una sensación de calma, en una unión satisfactoria y feliz con la pareja, cuya vida está estrechamente entrelazada con la tuya.

Si la pasión en la relación fuera eterna, pasaríamos años volcados en la adoración obsesiva del otro, no podríamos concentrarnos en nada más que no fuera nuestra pareja, y sería perjudicial para las actividades diarias. Moriríamos de agotamiento, porque la pasión intensa consume un tiempo y energía enormes. Por lo tanto, nuestro cerebro calma la tormenta de la pasión romántica y nos proporciona la tranquilidad del amor.

El verdadero amor, es una fuerza divina, consciente, que intenta conducir a cada ser hacia la realización de todo su potencial. Es por ello que todo amor verdadero por una persona implica: preocuparse, responder, respetar y conocer a tal persona. Por tanto, toda relación afectiva que no posea estos cuatro rasgos característicos no es amor o si carece de alguno de ellos es un amor defectuoso.

Porque el verdadero enamoramiento en su sentido más universal es el evento de despertar a la belleza del ser amado, un sentirse integralmente atraído e inspirado por él. El enamoramiento real es el punto de partida que nos conecta con el verdadero amor. Enamorarse significa ingresar en un tiempo de alegría prodigiosamente puro y armonioso. Es la apertura a un mundo de éxtasis y el comienzo de una transformación personal decisiva en la evolución del ser.

Existen algunas relaciones de pareja largas en las que la pasión vuelve a ser intensa en los momentos de novedad o aventura como las vacaciones o las situaciones distintas a la vida cotidiana. Pero también hay parejas que llevan casadas más de 20 años y se mantienen enamoradas toda la vida. En ellas no sólo el amor sino también la pasión los mantienen juntos muchos años en una unión duradera. Son compañeros, comparten su intimidad y además saben equilibrar bien la autonomía con la cercanía.

Amar no es solo una cuestión de sentimiento, sinó de comprensión, conexión, admiración, compañerismo, complicidad, cariño y dedicación, saber que has encontrado a esa persona con la que quieres compartir el camino de vida, con la que disfrutar de los buenos momentos y superar los malos, alguien en quien confiar y con quien buscar la alegría en los pequeños detalles.

Creo en una pareja amiga, en una pareja que te apoya, te ayuda, te comprende, te quiere, te valora, te respeta, te hace sentir que eres mejor a su lado porque consigue sacar lo mejor de ti, te alegra la vida, te la hace más fácil, te mantiene una sonrisa al levantarte, te recuerda lo importante que eres, lo bien que te queda esa camiseta, lo genial que se lo pasa a tu lado…Un amor que te anima a hacer feliz a la otra persona siemrpre, porque sabes que te reporta felicidad a ti. Eso para mi es estar enamorado. Pasado un tiempo, quizá la pasión se apague, y quedan los frutos de las semillas que plantastéis durante tanto tiempo: el cuidado mutuo, el apoyo, el respeto, la comprensión, la amistad, la confianza y un amor más tranquilo y maduro.

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