28 de diciembre de 2011

La bruja de la bola invisible, de Rafael R. Valcárcel

Nadie le daría trabajo con lo vieja que estaba, e indagar sobre si disponía de ahorros para montar un negocio en toda regla sería una falta de sensibilidad; por no decir un exceso de estupidez. Qué hacer cuando las carnes te exigen sobrevivir. ¿Pedir limosna? Buenos Aires ya no estaba para eso. Tendría que ganarse la vida haciendo algo de dudosa moralidad. Qué cosa. Qué podría hacer sin perjudicar a la gente. Optó por vender aire, como lo hacían miles de empresas, pero ella no sería una desalmada. Cobraría montos irrelevantes y el aire que daría a cambio no contendría un valor superfluo.

Empezaría a venderlo de inmediato porque, además, sabía que ningún pariente le iba a dar cobijo. No los tenía, ni hacia los lados ni hacia abajo. Hacia arriba, menos. Sandra realmente era vieja. 57 años olvidada en la cárcel por haber matado a su marido le impidieron procrear. Era él o ella. Los moratones acumulados en su cuerpo lo demostraban, pero en el juicio no valieron. El abogado contratado por su suegra era de los caros, de esos con influencias.
Desde el 12 de octubre de 2003, Sandra anduvo libre por las calles. ¡Vaya mentira! Sus carnes la arrinconaron más que nunca. En su estómago tenía aire, pero uno muy distinto del que estaba por vender. En la cárcel había aprendido algo de magia. Hacía desaparecer objetos pequeños, como cigarrillos y monedas. Con una esfera de cristal de cuatro centímetros de diámetro no tendría problemas.

Entre la basura, encontró cajas de un tamaño ideal para empaquetar, una y otra vez, su única esfera. Sólo le faltaban cintas de colores para, en el momento de la venta, atar la caja correspondiente y adornarla con un listón. Las consiguió enseguida.

Frente a una tienda de juguetes, interpretando el papel de una bruja buena de cuento, atraía la atención de los pequeños con un discurso dulce en el tono y seductor en las palabras: “Mira esta bola de cristal. Es ligera como el aire. Es mágica. Mágica para los que poseen el don. ¿Tú lo posees? No mires a tus padres, la respuesta sólo la puede saber uno mismo. Meteré esta bola especial en esta caja… así, ¿ves? Ahora, ataremos la caja con esta cinta para asegurarnos de que se mantenga cerrada hasta que llegues a tu casa. Si al abrirla descubres que la bola se ha desmaterializado (que ya no está), sabrás que posees el don. Pero la bola no habrá desaparecido, sólo habrá cambiado de lugar. Habitará dentro de ti para siempre y te será muy útil en tus sueños, porque con ella vencerás a cualquier monstruo y te ayudará a encontrar mundos llenos de personas y cosas bellas y alegres. Dormirás feliz”. Los padres, confiando en que la vieja los timase con una caja vacía, se la compraban por unas cuantas monedas.

Funcionaba.

El boca a boca hizo cada vez más conocida a la vieja de enfrente de la juguetería en Rivadavia, entre la avenida Otamendi y Campichuelo.

A Sandra Febres Queipo se le recuerda como “La bruja de la bola invisible”. Murió el 7 de enero de 2005. Ni bien pasaron dos meses, la juguetería —que no voy nombrar para no hacerle publicidad— lanzó un producto con la imagen ilustrada de su personaje y con el nombre con el que se le conocía. No lo vendieron como esperaban. En 2008 dejaron de producirlo. Pensaron que la magia de Sandra también era comercializable, pero pasaron por alto el truco de su éxito. Era la voz de ella, la convicción en su tono, lo que agudizaba en los niños el don de creer… de creer que en esa nada que encontraban en la caja fuese posible todo

Rafael R. Valcárcel

16 de noviembre de 2011

Convivencia

Convivir con los demás no significa que nos agrade todo el mundo, pero sí ser capaces de ponernos en su piel y comprender porque es como es o actúa como actúa. Respetando las diferentes maneras de ver la vida podemos darnos cuenta de que, entre todos, formamos un gigantesco puzzle, y que cada cual tiene su lugar y su razón de ser y de estar.

Habrá personas con las que iríamos al fin del mundo, y otras con las que no iríamos ni a la vuelta de la esquina, y eso está bien, no hay porqué confundir respeto con familiaridad, pero no es necesario ir dañándonos unos a otros por nuestras diferencias.

Vive y deja vivir sigue siendo una fórmula válida, ser conscientes de nuestra influencia en los demás, y de los demás en nosotros, abrazar a quien se cruza en nuestro camino y ser capaces de dejar marchar llegado el momento, aprender a decir sí, pero también a decir no, y que cada una de nuestras decisiones sea coherente con quienes somos en cada momento.

Respetar no significa estar de acuerdo, significa aceptar que la otra persona tiene sus razones para ser y comportarse como lo hace, y que sus razones no son menos importantes o válidas que las mías.

5 de noviembre de 2011

24 de octubre de 2011

13 de septiembre de 2011

La teoría de la diversión



La idea era saber si se podría conseguir que más personas escogieran la opción de subir las escaleras convirtiéndolo en algo divertido.

Un 66% más de lo normal optó por subir por las escaleras.

A través de la diversión podemos cambiar las conductas, y a eso lo llamamos la Teoría de la diversión.

28 de agosto de 2011

24 de agosto de 2011

Persigue tus sueños: Susan Boyle

Susan Boyle se convirtió en famosa después de quedar finalista en el concurso Britain Got Talent en su edición del 2009, a los 47 años de edad. Pero hasta ese momento, y desde que tenía 12 años, nunca dejó de cantar y de intentarlo en diversos concursos, siendo en alguno de ellos humillada durante su actuación.


Presentación de Susan Boyle en el cásting de Britain Got Talent

Semifinales en Britain Got Talent


Su sueño era convertirse en cantante profesional, como Elaine Page.... y su sueño se cumplió a pesar de no ganar el concurso, pero desde entonces ha ganado varios premios y cantado para el presidente Obama el dia de la Independencia del año 2009.





Más sobre Susan Boyle en Wikipedia

Increíble lo que puede llegar a hacerse con la voz

No deja de sorprenderme la capacidad del ser humano para inventar nuevas formas de usar su voz :).

La plegaria - Celine Dion y Andrea Bocelli

1 de julio de 2011

Cadena perpetua (1994)

Una de las mejores escenas de esta interesante película sobre la vida carcelaria que nos muestra que los únicos muros posibles son los que nosotros mismos aceptamos.

13 de junio de 2011

Vive con pasión, haz aquello que ames

"El director de una orquesta no produce ningún sonido. Su poder depende de hacer poderosas a otras personas. Me di cuenta de que mi trabajo era despertar posibilidades en otras personas. Y por supuesto quise saber si hacía eso. ¿Y saben como lo descubrí? Mirando a los ojos. Si los ojos están brillando sabes que lo estás consiguiendo. Y ¿saben? Yo tengo mi propia definición sobre el éxito. Para mi es muy sencillo, no se trata de riqueza, de fama o de poder, se trata de cuantos ojos brillantes tengo a mi alrededor."

"¿Hizo alguna diferencia aquello que dijimos? No digas nada que no pueda quedar como la última cosa que dijiste."

23 de mayo de 2011

El cambio (Wayne Dyer)



Me encanta el mensaje de esta película, aunque no veo al ego como algo ilusorio, sinó como una parte más de nuestra psique, una que tiene una importante misión: la de hacernos conscientes y permitirnos una identidad relacionada con la vida tridimensional. No se trata de eliminarlo, ni de condenarlo, sinó de hacerle ver que se puede trabajar en equipo con otras partes de nuestro ser, y que ahí radica su verdadera fuerza.

11 de mayo de 2011

Crisis mundial






Puede parecer que este discurso sea anticuado... pero la vida, que se mueve en ciclos, nos devuelve al mismo punto una y otra vez. Ese punto puede cerrar un círculo e iniciar uno nuevo, o puede ser el ciclo de una espiral, y elevarnos a un nivel diferente, de mayor comprensión... y eso depende enteramente de nosotros.

2 de mayo de 2011

Persigue tu sueño: Neal E Boyd

Soñar no es solo para niños.... soñar nos permite seguir siendo niños.

1 de mayo de 2011

15 de abril de 2011

El mejor tiempo es el tiempo exacto

Hay momentos en los que pienso ¿porqué no sucede esto que tanto deseo? Y en otros me pregunto ¿porqué justo ahora ha sucedido esto?. Parece que vivamos a merced de las circunstancias o del destino, cuando en realidad es la sincronicidad la base de nuestra realidad. ¿Porqué sucede o no sucede algo? Porque es el tiempo exacto, la conjunción más favorable.

En este entramado de realidades en el que vivimos, cada cual expresa sus deseos y proyecta sus expectitvas, y al final, el resultado global que todos compartimos es una exquisita combinación de todos ellos, en tal grado de minuciosidad que harían falta todas las computadoras del mundo para crear un simil funcional.

Es curioso como puede ser que conozcas a alguien y en ese momento sientas que no es alguien importante en tu vida, y que un tiempo más tarde no es que haya cambiado nada, sigue siendo la misma persona, pero sientes que algo es diferente, y te sorprendes redescubriendo a esa persona como si apareciera de nuevas.

Es un misterio el mecanismo por el que se interrelacionan los destinos, pero sí podemos afirmar que con cierto grado de consciencia es posible percibir cuando se producen los chisporroteos de las conexiones, como si se tratara de conexiones neuronales. De repente es como si conocieras a esa persona de toda la vida, y quizá sea así en un universo en el que el tiempo es relativo, y puede que en ese breve instante accedamos al conocimiento de que todos estamos conectados, participando unos y otros en las obras que representamos.

Disfruto cuando siento esa vibración, ese hormigueo que identifica que se está produciendo un momento mágico, porque me hace sentir que participo en el juego de la vida, que ya no soy una mera espectadora.


2 de abril de 2011

El sonido de la propia voz

Anoche estuve en un karaoke, pasando un buen rato con unas amigas, y después de mucho pensarlo, y venciendo mi timidez y los nervios, me animé a pedir una canción. Es una de mis favoritas, que conocí de una forma especial un domingo de invierno por la tarde, junto a una estufa, envuelta en una manta de franela. La canción es This Masquerade, de Carpenters, y tenía ganas de compartirla.

Ya la cosa no empezó bien cuando no eligieron la versión que yo pedí, que estaba en un tono más bajo del que yo puedo cantar, con lo que toda la canción se convirtió en un sufrimiento múltiple, por no llegar a las notas bajas, por estar destrozando una bonita canción, porque la música demasiado alta terminaba por ocultar lo poco o mucho que estuviera cantando, y porque no era capaz de reconocerme en aquella voz que apenas conseguía escuchar en los altavoces. En fin, terminó y me quedé totalmente desanimada, con la sensación de haber hecho el ridículo más espantoso... y por supuesto eso me dió que pensar sobre qué es el ridículo, pero más aún, sobre la importancia de la propia voz.

Muchas veces nos colocamos en situaciones que podrían considerarse ridículas, hacemos el tonto, o simplemente vamos más allá de los que se podría considerar adecuado, pero no siempre nos sentimos ridículos. ¿Qué es entonces el ridículo? Que se rían de nosotros no es determinante para sentirnos así, si así fuera la mayoría de cómicos habrían dejado de actuar hace mucho, es más bien que se rían de algo que nosotros consideramos importante, más aún, de algo que no queremos que resulte dañado por las críticas de los demás. Por lo tanto es un sentido de protección de una parte vulnerable de nuestro ser. Lo primero que pensamos cuando nos sentimos ridículos es que no deberíamos estar allí, pasando por eso, que no deberíamos haber permitido que eso llegara a suceder. ¿Qué intentamos proteger de la mirada o la burla de los demás? Precisamente aquello que más intentamos esconder es aquello que nos hace más humanos, más sensibles, y que más nos puede conectar con quien sabe apreciarlo. No consiste en hacer las cosas mejor o peor, sinó en hacerlas sin miedo, porque debajo del ridículo está el miedo a ser inadecuados, a no ser suficiente.

Y si no somos suficiente ¿quién escuchará nuestra voz? Mientras cantaba totalmente fuera de tono, me di cuenta de cuantas veces nos vemos obligados a hablar fuera de nuestro tono, a decir cosas que no queremos decir, a defendernos o a reclamar aquello que creemos justo. La voz es uno de nuestros principales instrumentos de comunicación, y apenas le prestamos atención al tono, al timbre, a la profundidad, a la melodía, y ya no digamos al contenido, a las palabras que usamos, las expresiones. Damos por supuesto que al hablar se nos entiende, y que no importa como digamos las cosas mientras que las digamos. Pero no es así, la forma es tan importante como el contenido. Una vez melodiosa resulta mucho más agradable que una estridente y produce un efecto diferente en la persona que escucha.

¿Quiero decir con esto que deberíamos apuntarnos todos a clase de dicción para parecer todos locutores de radio? Claro que no, cada cual tiene su voz, un sello de identidad, y como tal es una carta de presentación. Sólo sugiero que escuches tu voz, que la escuches a lo largo del día, que notes los matices de cuando estás inquieto, cuando estás feliz, cuando apenas tienes voz o crees que nadie te escucha, o cuando consigues dejar a alguien boquiabierto con lo que acabas de decir. Al igual que la voz es una forma de expresión que muestra a los demás como nos sentimos, lo contrario también es cierto, y es que usando un tono de voz determinado podemos influir en nuestro estado de ánimo, incluso en el curso de nuestros pensamientos.

Y es que ya lo dice el dicho: "quien canta, sus males espanta"... pero aseguraos de que cantais en vuestro tono.

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