Convivir con los demás no significa que nos agrade todo el mundo, pero sí ser capaces de ponernos en su piel y comprender porque es como es o actúa como actúa. Respetando las diferentes maneras de ver la vida podemos darnos cuenta de que, entre todos, formamos un gigantesco puzzle, y que cada cual tiene su lugar y su razón de ser y de estar.
Habrá personas con las que iríamos al fin del mundo, y otras con las que no iríamos ni a la vuelta de la esquina, y eso está bien, no hay porqué confundir respeto con familiaridad, pero no es necesario ir dañándonos unos a otros por nuestras diferencias.
Vive y deja vivir sigue siendo una fórmula válida, ser conscientes de nuestra influencia en los demás, y de los demás en nosotros, abrazar a quien se cruza en nuestro camino y ser capaces de dejar marchar llegado el momento, aprender a decir sí, pero también a decir no, y que cada una de nuestras decisiones sea coherente con quienes somos en cada momento.
Respetar no significa estar de acuerdo, significa aceptar que la otra persona tiene sus razones para ser y comportarse como lo hace, y que sus razones no son menos importantes o válidas que las mías.
Hay momentos en los que pienso ¿porqué no sucede esto que tanto deseo? Y en otros me pregunto ¿porqué justo ahora ha sucedido esto?. Parece que vivamos a merced de las circunstancias o del destino, cuando en realidad es la sincronicidad la base de nuestra realidad. ¿Porqué sucede o no sucede algo? Porque es el tiempo exacto, la conjunción más favorable.
En este entramado de realidades en el que vivimos, cada cual expresa sus deseos y proyecta sus expectitvas, y al final, el resultado global que todos compartimos es una exquisita combinación de todos ellos, en tal grado de minuciosidad que harían falta todas las computadoras del mundo para crear un simil funcional.
Es curioso como puede ser que conozcas a alguien y en ese momento sientas que no es alguien importante en tu vida, y que un tiempo más tarde no es que haya cambiado nada, sigue siendo la misma persona, pero sientes que algo es diferente, y te sorprendes redescubriendo a esa persona como si apareciera de nuevas.
Es un misterio el mecanismo por el que se interrelacionan los destinos, pero sí podemos afirmar que con cierto grado de consciencia es posible percibir cuando se producen los chisporroteos de las conexiones, como si se tratara de conexiones neuronales. De repente es como si conocieras a esa persona de toda la vida, y quizá sea así en un universo en el que el tiempo es relativo, y puede que en ese breve instante accedamos al conocimiento de que todos estamos conectados, participando unos y otros en las obras que representamos.
Disfruto cuando siento esa vibración, ese hormigueo que identifica que se está produciendo un momento mágico, porque me hace sentir que participo en el juego de la vida, que ya no soy una mera espectadora.
Anoche estuve en un karaoke, pasando un buen rato con unas amigas, y después de mucho pensarlo, y venciendo mi timidez y los nervios, me animé a pedir una canción. Es una de mis favoritas, que conocí de una forma especial un domingo de invierno por la tarde, junto a una estufa, envuelta en una manta de franela. La canción es This Masquerade, de Carpenters, y tenía ganas de compartirla.
Ya la cosa no empezó bien cuando no eligieron la versión que yo pedí, que estaba en un tono más bajo del que yo puedo cantar, con lo que toda la canción se convirtió en un sufrimiento múltiple, por no llegar a las notas bajas, por estar destrozando una bonita canción, porque la música demasiado alta terminaba por ocultar lo poco o mucho que estuviera cantando, y porque no era capaz de reconocerme en aquella voz que apenas conseguía escuchar en los altavoces. En fin, terminó y me quedé totalmente desanimada, con la sensación de haber hecho el ridículo más espantoso... y por supuesto eso me dió que pensar sobre qué es el ridículo, pero más aún, sobre la importancia de la propia voz.
Muchas veces nos colocamos en situaciones que podrían considerarse ridículas, hacemos el tonto, o simplemente vamos más allá de los que se podría considerar adecuado, pero no siempre nos sentimos ridículos. ¿Qué es entonces el ridículo? Que se rían de nosotros no es determinante para sentirnos así, si así fuera la mayoría de cómicos habrían dejado de actuar hace mucho, es más bien que se rían de algo que nosotros consideramos importante, más aún, de algo que no queremos que resulte dañado por las críticas de los demás. Por lo tanto es un sentido de protección de una parte vulnerable de nuestro ser. Lo primero que pensamos cuando nos sentimos ridículos es que no deberíamos estar allí, pasando por eso, que no deberíamos haber permitido que eso llegara a suceder. ¿Qué intentamos proteger de la mirada o la burla de los demás? Precisamente aquello que más intentamos esconder es aquello que nos hace más humanos, más sensibles, y que más nos puede conectar con quien sabe apreciarlo. No consiste en hacer las cosas mejor o peor, sinó en hacerlas sin miedo, porque debajo del ridículo está el miedo a ser inadecuados, a no ser suficiente.
Y si no somos suficiente ¿quién escuchará nuestra voz? Mientras cantaba totalmente fuera de tono, me di cuenta de cuantas veces nos vemos obligados a hablar fuera de nuestro tono, a decir cosas que no queremos decir, a defendernos o a reclamar aquello que creemos justo. La voz es uno de nuestros principales instrumentos de comunicación, y apenas le prestamos atención al tono, al timbre, a la profundidad, a la melodía, y ya no digamos al contenido, a las palabras que usamos, las expresiones. Damos por supuesto que al hablar se nos entiende, y que no importa como digamos las cosas mientras que las digamos. Pero no es así, la forma es tan importante como el contenido. Una vez melodiosa resulta mucho más agradable que una estridente y produce un efecto diferente en la persona que escucha.
¿Quiero decir con esto que deberíamos apuntarnos todos a clase de dicción para parecer todos locutores de radio? Claro que no, cada cual tiene su voz, un sello de identidad, y como tal es una carta de presentación. Sólo sugiero que escuches tu voz, que la escuches a lo largo del día, que notes los matices de cuando estás inquieto, cuando estás feliz, cuando apenas tienes voz o crees que nadie te escucha, o cuando consigues dejar a alguien boquiabierto con lo que acabas de decir. Al igual que la voz es una forma de expresión que muestra a los demás como nos sentimos, lo contrario también es cierto, y es que usando un tono de voz determinado podemos influir en nuestro estado de ánimo, incluso en el curso de nuestros pensamientos.
Y es que ya lo dice el dicho: "quien canta, sus males espanta"... pero aseguraos de que cantais en vuestro tono.
Desde la Diosa de mi Ser, doy gracias por el amor que Yo soy, por el amor en mi vida y el amor que me rodea, gracias.
Gracias por el milagro de vida que Yo soy, y gracias por el milagro de vida que veo reflejado a mi alrededor, gracias.
Gracias por el regalo de vida que Yo soy, gracias por este cuerpo perfecto, mi salud y bienestar, gracias.
Gracias por la abundancia que Yo soy, y gracias por la abundancia que veo reflejada a mi alrededor.
Gracias por la riqueza y las riquezas de mi vida, y gracias por el río de dinero, el cual fluye hacia mi y a través de mi, gracias.
Gracias por lo excitante y por la aventura de millones de posibilidades maravillosas, así como por las grandiosas probabilidades, gracias.
Gracias por el asombro y gracias por el gozo y la alegría, gracias por la belleza y la armonía, gracias por la paz y la tranquilidad, gracias por la risa y gracias por el juego, gracias por el privilegio de servir y compartir el regalo que Yo soy.
Si tuviéramos la capacidad de volar como los pájaros, de nadar en las profundidades como los peces, de reducir nuestro tamaño hasta lo microscópico, de ampliar y reducir nuestra perspectiva según conviniera, podríamos apreciar la riqueza y la belleza de lo que nos rodea, su dureza y su bondad, aceptar los contrastes, y al final vivir en armonía con el planeta.
Según el Diccionario de la Real Lengua Española, la Empatía consiste en el sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra, es decir, consiste en ser capaz de ponerse en la situación, o en la piel, de los demás. En un principio parece una habilidad muy útil para poder comprender el comportamiento, la visión, y las decisiones que toma la otra persona... pero ¿qué conlleva ser empático?
En un grado leve podríamos hablar de simpatía, de ver las similitudes con nuestra propia manera de ver la vida, y eso contribuye a crear vínculos entre las personas. Si no fuéramos capaces de reconocernos en los demás, no seríamos capaces de vernos a nosotros mismos. Por supuesto, al igual que surge la simpatía, surge la antipatía, cuando detestamos lo que vemos, pero... si estamos reconociéndonos en los demás, ¿no será aquello que detestamos una muestra de lo que no somos capaces de admitir en nosotros mismos?
En un siguiente grado somos capaces de compartir lo que siente la otra persona, como cuando nos apenamos sinceramente por la desgracia de un amigo, o nos alegramos profundamente cuando la buena suerte le acompaña. Este grado contribuye a profundizar el vínculo, sobretodo cuando la empatía existe en ambos casos.
De ahí pasaríamos a un grado en que no sabría decir si es beneficiosa la empatía o al contrario, nos limita. Es el momento en el que nos identificamos con la otra persona, hasta tal punto en el que perdemos de vista nuestra propia identidad, en el que la vida del otro se convierte en la nuestra. Podría asimilarse a una anulación, aunque en realidad se podría entender en algunos casos como una apropiación (cuando la vida del otro nos parece más interesante que la nuestra) o en otros casos como una especie de entrega, en la que ponemos nuestros deseos, nuestra voluntad y nuestra energía al servicio del bienestar de esa persona. Este grado requiere de algo más que simpatía, de algo más que simplemente amistad, precisa de una ofrenda de algo tan íntimo como nuestra propia alma... puede parecer algo romántico, algo idílico parecido a la entrega de los devotos a sus santos o dioses... sólo que... ¿a qué precio? ¿cuánto tiempo se puede subsistir viviendo la realidad de otro?
Aunque parezca una entrega generosa, no puede serlo, exige algo a cambio, ya que nuestro propio sentido de la supervivencia nos hace buscar de alguna forma la afirmación de que seguimos existiendo, ya sea mediante el reconocimiento de esa otra persona, de su afecto, de su atención, ya sea actuando como si fuéramos esa persona, con el agravante de que jamás.... jamás.... podremos ser esa otra persona.
Con el tiempo se produce una sensación de pérdida, de vacío, ya que poco a poco hemos ido anulando todo aquello de nosotros que no se ajusta a la personalidad de con quien estamos, y algo en nuestro interior se rebela. Si no somos conscientes de lo que está sucediendo, probablemente el paso siguiente sea alejarse para poder volver a encontrarnos, pero es más recomendable ser observador de uno mismo desde el principio, y darse cuenta de en qué momento empezamos a perdernos. Para personas altamente empáticas es muy sano disponer de un tiempo y un espacio propios, así como relacionarse con gente muy diversa, para no caer en la desaparición lenta y progresiva de la propia personalidad.
¿Cuál es la ventaja de la empatía entonces? Aun teniendo nuestras preferencias, aquello que nos gusta y aquello que no, ser empático nos permite relativizar las cosas, darnos cuenta de la variabilidad de facetas que participan en la personalidad humana, de tal manera que practicamente todo resulta comprensible, ya que cada cual actúa de una forma eficiente según su forma de ver la vida. También es una buena herramienta para ofrecer otros puntos de vista diferentes, otros enfoques ante los problemas, que suelen derivar en un crecimiento de la persona, en desarrollar facetas de su personalidad que ni sabía que existían.
Una persona empática puede convertirse en un fiel reflejo de otra persona, en lo favorable y en lo desfavorable, puede complementar perfectamente porque es totalmente maleable y adaptable, y siempre y cuando esto se realice de forma consciente, es de gran utilidad, ya que proporciona una base de apoyo y reafirmación para el otro. El único abismo a evitar en este caso es el del propio olvido.
¿Porqué debe existir el mal?¿no sería mejor un mundo donde todo fuera bueno? ¿porqué deben existir las desigualdades, pueblos ricos, gente pobre? Son la eternas preguntas, y pensamos que resolviendo el tema de la dualidad conseguiríamos un mundo mejor.
Supongo que es obvio que la desigualdad existe con una clara intención: la de poder elegir. Entre bueno y bueno ¿qué me queda por probar? Nada. Entre bueno y malo (y que cada cual aplique la etiqueta de "malo" a lo que considere oportuno), pues hay una amplia gama de elecciones posibles, de trajes que probarnos. De ahí la relación entre las polaridades y el libre albedrío, y en un mundo diseñado para ser de una única manera, no habría albedrío posible, y por lo tanto todo estaría determinado... ¿no sería eso terriblemente aburrido?
Ahora bien, una vez establecido un mundo de dualidades, ¿es alguna de sus polaridades mejor que la otra? Por supuesto que sí, la que mejor se ajuste a nosotros en cada momento. No hay culpa, no hay condena si en cada momento elegimos aquel traje que nos apetece probarnos, solo hay decisiones: ¿me gusta? ¿me sienta bien?
Así se van añadiendo pinceladas a nuestra personalidad, gotas de color que nos enriquecen, que nos convierten en prismas irisados de gran belleza.
¿Doy un paso más? Voy a atreverme a nombrar lo innombrable: el Mal, sí, sí, con mayúscula. Que no es más que la polaridad del Bien, también con mayúsculas. Condenamos al primero, ensalzamos al segundo, pero en el fondo creo que el factor clave, como siempre, está en el equilibrio: aceptar el Bien Y el Mal, ambos de la mano, ya que cada uno tiene su razón de ser.
"No, no es posible, hay cosas malas que no deberían existir, el hambre, las injusticias, la guerra, la muerte..." Voy a recordar una frase que leí en alguna parte: el hombre es el único depredador del hombre. ¿Qué sería de este mundo si nada controlara nuestra población? No podemos olvidar que somos un eslabon más de este sistema y que todo sistema tiene un ciclo de crecimiento y un ciclo de destrucción. Para que la vida se produzca, la muerte es necesaria.
Bien, bien, y sin ser tan alarmista ¿cómo aplicamos esto en el día a día? A veces nos estancamos en una de las dualidades (veamos algunas de las más conocidas: optimista/pesimista, rico/pobre, hombre/mujer, izquierdas/derechas, feliz/infeliz), sin darnos cuenta de que ambas están presentes. Puedo mirar al futuro y decirme a mi misma que todo va a salir bien, y aunque eso pueda ser verdad, también es cierto que hay ciertas circunstancias en mi vida actual que podrían presagiar lo contrario, y que no puedo obviar, y al mirarlas de frente me pregunto como narices voy a salir de ésta.
No os voy a engañar, hay momentos en los que la estrategia del avestruz me seduce enormemente, y contar las rallas de la sábana bajera amparada por la colcha protectora sobre mi cabeza me parece una tarea de lo más estimulante. En esos momentos me gustaría que el mundo dejara de ser como es, y que fuera como yo quiero que sea, pero.... aunque mis deseos configuren mis casualidades, mis creencias configuran mi realidad, y no puedo negar que si he llegado a este punto es a causa de algunas de las cosas en las que creo.
Sin ser consciente de ello, veo dificultades en vivir sin trabajar, en dejar que la abundancia llegue a mi como el alimento llega a los aborígenes australianos, que con total certeza se despiertan por la mañana sabiendo que todas sus necesidades estarán cubiertas. Me falta aun ese grado de confianza total, de entrega absoluta a la inteligencia que rige nuestros caminos, aun me queda un resquicio de soberbia al pretender saber qué me conviene y donde están las respuestas.
Ha llegado la hora de mi elección: entre la humildad y la soberbia... elijo a ambas, la humildad de reconocer mi total ignorancia de lo que va a acontecer, y la soberbia de levantar la barbilla para decir que, sea lo que sea, aquí estoy esperando, porque en este juego que es la vida gana el que observa con atención y deduce sus reglas.
Es una de mis frases favoritas, aunque no es de las más sencillas de aplicar ni de comprender.
Cuando deseamos algo con todas nuestras fuerzas, nos gustaría tenerlo cuanto antes, disfrutarlo, sentirlo, vivirlo. Pero... ¿no os ha pasado alguna vez que si algo que deseais lo teneis de inmediato parece como que algo se pierde al mismo tiempo? ¿qué es lo que se ha perdido?
Creo que en este caso la espera juega un papel importante, aumenta la ilusión, el anhelo, porque parte del deseo, una muy importante, está en no conseguirlo. Aquí estarían satisfechos los que argumentan que lo importante es el camino, no llegar al destino final.
¿Qué es desear sino intentar conseguir lo que no tenemos? Eso nos da la fuerza y el coraje para salir en su búsqueda, por eso una vida sin deseos es una vida sin objetivos. En algunas filosofías se dice que la felicidad se encuentra cuando se trasciende el deseo, es decir, cuando se deja de desear. Para mi la felicidad está en comprender la naturaleza del deseo y fluir con ella, no resistirse, porque el deseo es un motor importante en nuestra vida.
¿Cómo podemos fluir con la naturaleza del deseo? Hay dos formas a mi entender de vivir el deseo. En la primera de ellas nos enfocamos en el objetivo, en conseguir ese objeto de nuestro deseo, y eso lleva sin duda a la insatisfacción. Por una parte porque si no lo conseguimos nos sentimos frustrados, y por otra parte, porque cuando lo conseguimos dejamos de sentir esa vibración, ese empuje que nos impulsaba a seguir adelante, y nos sentimos vacíos.
Y es que lo verdaderamente importante es sentir ese deseo, eso es lo que nos hace sentir vivos, y si nos damos cuenta de que no importa lo que deseemos, sino que deseemos algo, estamos en el camino para captar la esencia del deseo.
Ahora bien, ¿qué sucedería si nunca consiguieramos satisfacer nuestros deseos? Pues que eso con el tiempo nos llevaría a dejar de desear, ya que necesitamos sentir que nuestros esfuerzos tienen una recompensa. Así que es necesario que se produzca la realización de los deseos para saber que nuestros esfuerzos no son en vano.
Por eso hay una segunda forma de entender el deseo: sabiendo que con el tiempo y con nuestra espera activa, es decir, haciendo todo lo posible por conseguir aquello que queremos, al final lo lograremos (o algo muy parecido) y que en ese mismo instante crearemos otro deseo nuevo que nos impulsará a seguir buscando. No es que no deseáramos lo suficiente aquello que hemos conseguido (muchos lo piensan, porque creen que al conseguir algo que deseaban mucho se sentirán colmados y satisfechos, y al sentir ese vacío posterior se desconciertan), es que una vez conseguido necesitamos volver a sentir esa fuerza que nos da el deseo, y buscamos algo nuevo que desear... y ahí es cuando podemos realmente disfrutar de lo conseguido.
No se trata, a mi parecer, de trascender el deseo, sinó de comprender que es una fuerza que nos impulsa y nos hace sentir vivos.
Cuando estamos en ese periodo en el cual deseamos encontrar a alguien especial, alguien con quien compartir lo mejor de nosotros mismos, alguien a quien mostrar también lo que creemos peor y aún así sentirnos aceptados, alguien con quien, en definitiva, podamos ser nosotros mismos, puede parecer que lo más difícil de todo sea encontrar a esa persona.
Pero lo cierto es que lo más difícil empieza una vez que la has encontrado. Sí, suena paradojico,ya que lo lógico sería que una vez encontrada la meta se hubiera conseguido, pero si en una cosa este mundo es implacable es que nunca nada termina realmente, todos los procesos se entrelazan unos con otros, y lo que parece ser un final es en realidad un principio.
¿Porqué digo que empieza lo más difícil? Por varias razones. Primero porque se genera el deseo, muy humano, de que esa relación dure para siempre, o siendo más realista, que dure tanto como sea posible, y se entremezcla la sensación de alegría por haber encontrado aquello que anhelábamos, con el temor a perderlo.
Hace falta mucho equilibrio interior para no dejarse llevar por ninguno de ambos y seguir invirtiendo en la relación. Seguro que está claro cómo nos puede perjudicar el dejarnos llevar por el temor a perder a alguien, el volvernos desconfiados, posesivos, exigentes no ayuda a conservar a la persona que amamos, pero lo contrario tampoco ayuda, ya que el volvernos demasiado confiados, sentir que ya está todo hecho y conseguido, puede hacer que olvidemos que una relación hay que cultivarla. Siempre.
¿Como se cultiva una relación?
Por supuesto que la base está en el cariño, en el amor que sentimos hacia la otra persona, pero hay que regar y abonar sobre esa base. Si preguntamos por ahí nos daremos cuenta de que una parte decisiva para que esa relación se crease fué precismente el principio. Cuando alguien nos interesa ponemos todos los sentidos en conocerla y en hacer que se interese por nosotros, es lo que se llama el Cortejo.
El Cortejo implica una y mil sutilezas, pequeños detalles, mostrar lo más atractivo de uno mismo (el arte de la seducción), e implica un darse a conocer y un interesarse por como es la otra persona, haciéndole saber que nos interesa, que nos gusta, que nos atrae. Eso hace que uno y otro se sientan especiales, elegidos entre cientos o miles de personas, y sobretodo, que somos importantes para alguien, alguien que no tiene ojos para nadie más que para nosotros.
Para muchos el cortejo termina cuando se consigue un compromiso de algún tipo con la otra persona, es como si ya no hiciera falta seguir esforzándose, como si ese compromiso fuera el fin, el objetivo, porque en cierto modo para muchos sólo es eso: un medio para conseguir un fin. Y después llega el abandono, el dar las cosas por hechas, el pensar que lo necesario ya fué hecho, y que eso por si solo mantendrá el status quo.
Y ahí está el error. La seducción y el cortejo forman una parte esencial de esa relación, ya que aportan una vibración, una calidad dificilmente conseguible simplemente con la convivencia. Algo tan aparentemente simple como reconocer cada día lo hermoso, lo que nos gusta, lo que nos parece tan atractivo del otro, renueva ese vínculo y lo fortalece. Hacerle saber que ocupa nuestros pensamientos, que provoca nuestro deseo, que influye en nuestras decisiones hace que esa persona sienta que forma parte de nuestra vida, una parte importante. Sentirse querido en este caso es tan importante como querer, por eso esas parejas en las que ambos aportan son las que mantienen más la ilusión.
Se dice que una relación perfecta tiene tres pilares: amor, sexo y romanticismo. Sin alguna de las tres puede sobrevivir, pero no realizarse. Sin ese amor que nos desborda cuando pensamos en el otro y que le transmitimos con palabras y gestos, sin ese sexo con deseo, con pasión arrolladora, y sin el romanticismo cotidiano, de llenar de atenciones a quien amamos, la relación poco a poco se va secando.
Es primordial no dar nunca nada por sentado, y seguir enamorando y enamorándonos cada día de la persona que hemos elegido y que nos ha elegido, para mantener viva esa llama que tan difícil fue de encontrar.
Soy consciente de que el mundo que me rodea es un reflejo de lo que sucede en mi interior, y que cuando estoy preparada para dar un paso más en mi camino, me llega la información necesaria, los medios, y la oportunidad para hacerlo. Y el momento en el que me doy cuenta... como explicar la sensación de magia y de conexión que se apodera de mi, de curiosidad infinita, de ilusión máxima... se transforma en un "sí, quiero" con la vida, y en estos momentos con el Tao.
El Tao.... la armonía cósmica, una forma de seguir el camino del corazón, el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, esa sabiduría ancestral observada durante milenios por esos sabios taoístas, con la intención de transformar la energía hasta su estado original de armonioso equilibrio con todas las cosas y sobretodo con uno mismo.
El sistema taoísta, tan simple en apariencia, responde a mi necesidad cada vez mayor de llegar a la esencia de las cosas, que intuyo sencilla y a la vez extremadamente compleja, del uno al infinito.... y al mismo tiempo tan natural, como todo lo que tiene que ver con el ser humano... no creo que haya conductas antinaturales, algo antinatural es algo que simplemente no forma parte de la naturaleza, y si se puede ver, o experimentar, entonces ya forma parte de ello. Por ejemplo... un tsunami puede ser muy dañino, por la destrucción que causa, pero ¿es algo antinatural? es solo un mecanismo más, una forma de expresión de la Tierra. Los comportamientos humanos pueden ser dañinos, pero no por ello antinaturales... algunos son escalofriantes, es cierto, en un extremo de la polaridad, una que no me gustaría vivir, pero que es preciso aceptar, aceptar el lado oscuro como forma extrema de expresión, de desequilibrio, un síntoma más que una definición... pero sigo prefiriendo el equilibrio, esa zona media en la que conviven las polaridades sin lucha, en colaboración, el Yin y el Yang del Taoismo.
No hay bueno, ni malo, ni mejor ni peor... solo existe armonía o desarmonía.... y al final esa armonía es con uno mismo y con la concienca que nos da vida.
Usamos las palabras a diario, cientos de ellas, miles de ellas, sin darnos cuenta de que cada una puede ser una carga, una bendición, una salida, un futuro, un destino. Cada palabra lleva dentro de si un valor, el valor dado por generaciones de uso, y también el valor que cada uno le damos según nuestras experiencias.
Si decimos Madre, esta combinación de cinco letras puede despertar en nosotros diferentes recuerdos, desde la madre ausente, la madre que cuidaba de nosotros, la madre que nos decía qué o que no podíamos hacer, la madre que ha envejecido y ahora es apenas una sombra de quien fue.... pero sigue siendo una madre.
El valor pues, no depende únicamente de su definición, sinó de la carga emocional que se le añade con la vivencia. Por eso hay palabras que nos llegan muy hondo, mientras que otras apenas nos rozan. Sólo aquellas que significan algo para nosotros consiguen despertar esos circuitos neuronales que generan una respuesta múltiple, tanto en nuestro cuerpo como en nuestra realidad.
Porque además del valor emocional, cada palabra tiene una vibración física, que dicha en nuestra mente se propaga por nuestras células, causando una configuración determinada, como el agua que Masaru Emoto ha demostrado que puede cambiar de cristalización en función de la intención que se le proyecta. Y nosotros, serés de elevado porcentaje de agua, respondemos a la misma ley, y nuestras células, tejidos, órganos, se configuran según las palabras que rebotan en nuestros pensamientos, las que están cargadas de emoción.
Y si esto puede parecer extraño, solo tienes que hacer la prueba. Repite en tu mente palabras como "fracasado", "perdedor", "inútil", "tú no vales nada", cárgalas como balas, igual que en su momento lo fueron para tu corazón, que creyó a pies juntillas en su contenido, y observa cómo te sientes, como tus hombros están alicaídos, tu mirada triste, tu ánimo hundido...
Y por la misma regla de tres, palabras como "esperanza", "tú vales mucho", "puedes hacerlo", "eres especial", "este mundo es maravilloso" puede abrir las ventanas a un mundo nuevo de experiencias, una visión diferente de lo que te rodea, un cuerpo más sano, un corazón más feliz.
Una de las primeras cosas que aprendemos de niños es a hablar.... pero sólo después de muchos años podemos aprender a saber qué es realmente lo que decimos, y como eso afecta a nuestras vidas.
Y ahí empieza la elección consciente.... que cada palabra sea la primera y la última que digas.
Si tuviera que describir como es la vida, la simbología sería parecida a la de los Juegos Olímpicos: un conjunto de círculos entrelazados entre ellos. Estamos constantemente saltando de un círculo al siguiente: ciclo de sueño-vigilia, ciclo de las estaciones del año, ciclo de los siete años de cambio de fase... prácticamente toda nuestra actividad, tanto fisica como psíquica, está englobada en algún tipo de ciclo, por eso resulta muy útil pararse un momento y observarse, darse cuenta de como funcionan e interaccionan estos ciclos ¿para qué? muy sencillo: un ciclo se repite, y eso nos permite estar preparados para el siguiente ciclo.
Ultimamente soy más consciente del ciclo del enamoramiento, en el que todos en mayor o menor medida participamos, incluso los que se resisten a ello, porque forma parte de nuestra naturaleza. Porque estar enamorado no consiste solamente en sentirse atraído hacia otra persona, estar enamorado es estarlo de la vida, de lo que nos rodea, sentirnos a gusto en nuestra piel, en nuestras circunstancias, es un estado de bienestar cuando llega a su estado álgido... aunque no hay que olvidar que también es un ciclo, y debe llegar a la fase de declive y finalización.
¿Porqué ha de ser así? Esa pregunta me la ha hecho mucha gente, que porqué algo tan bonito no puede durar para siempre. Si algo fuera igual siempre, sería mortalmente aburrido, no habría lugar para la sorpresa, para la espontaneidad, para la improvisación, y es en esos momentos de incertidumbre, de inestabilidad, en los que el ser humano se muestra en toda su grandeza... incluso en los comportamientos más miserables. La única evolución posible es siempre hacia lo nuevo, y eso se incluye también en el ciclo del enamoramiento.
El que se produzca en círculos o ciclos no significa que cada dos por tres nos estemos enamorando, ya que los círculos pueden ser más pequeños o más grandes en el tiempo, simplemente significa que, incluso estando con una misma pareja a lo largo de los años, esos ciclos existen y es mejor conocerlos, porque sucederán.
Para que un ciclo se inicie precisa de un impulso fuerte inicial, que suele ser en este caso, una fuerte atracción hacia otra persona. Esa atracción puede ser física, emocional, intelectual o de personalidad, y probablemente tenga un poco de cada una. Ese impulso te lanza al descubrimiento de la otra persona, ese misterio sin resolver que se presenta como una aventura excitante, y aparece esa etapa en la que todo lo que le concierne nos parece fascinante y novedoso. Con el tiempo, y gracias a la increíble adaptabilidad del ser humano, aquella persona se convierte en terreno conocido, familiar y a menudo predecible, y entramos en la fase de seguridad, de confianza, sabemos qué podemos esperar, y es lo que esperamos. Pero el ciclo no se detiene, ninguno lo hace, y al cabo de un tiempo aparece el declive, lo familiar resulta ya aburrido, y aquello que antes nos fascinaba ahora nos parece irritable. Entramos en la última fase, en la que ese vínculo puede derivar en dos caminos: desaparecer o transformarse. Algunas parejas consiguen que después de desaparecer el ciclo romántico, aparezca un ciclo de amistad (que suele ser mucho más dilatado en el tiempo).
¿Significa eso que todas las parejas están abocadas a dejar de serlo? Digamos que todas las parejas, y llevándolo más allá, todas la relaciones, están vinculadas a un ciclo, y que eso conlleva al final una transformación necesaria. Puede darse el caso, si ambos son conscientes de lo que sucede, de que los círculos o ciclos se eslabonen, formando lo que llamaríamos una espiral: un conjunto de giros concéntricos en un punto, en el que cada espira es un nivel diferente dentro de la relación: son las parejas que consiguen fortalecer su vínculo a lo largo de los años y que llegan a viejecitos y aún se les iluminan los ojos cuando miran a la otra persona, porque mantienen la ilusión.
Mi respuesta sería que no, no todas las parejas están abocadas a dejar de serlo, pero sí que están dirigidas a crecer y transformarse, y que depende de la capacidad de cada cual de llevar adelante no solo el propio crecimiento (otro ciclo imparable), sino también el crecimiento de lo que han creado en conjunto, porque la pareja es una entidad que tiene vida propia.
- Buenas noches y bienvenidos de nuevo a otra edición de "Verdad como la vida misma", el programa en el que, como dijo el sabio, sólo los limpios de corazón y de conciencia llegan hasta el final. Esta noche tenemos a dos contertulios muy populares, que han accedido a venir a este programa especial del día de San Valentín: son el sr. Amor y el sr. Sexo, ¿están preparados para el desafío?
- Por supuesto, Ramón, yo siempre estoy preparado, esa es la fama que tengo y es merecida. Yo diría que estoy presente en las mentes de todas las personas que nos están viendo, algo que no creo que pueda decir mi oponente.
- (Ligero carraspeo) Esa afirmación es muy cierta, yo no estoy en la mente de las personas, estoy en el corazón, que es donde prefiero estar. Algunas veces me piensan, pero no tengo la misma intensidad que cuando me sienten.
- (Risa irónica) En cambio yo gano en magnitud cuando me imaginan, de hecho mi mayor fuerza reside ahí, en que me recreen una y otra vez, en sus fantasías, y como bien sabes el ser humano no puede dejar de pensar, así que tengo más presencia que tú en sus vidas.
- (Sonrisa condescendiente) Entiendo que necesites sentir que eres importante, y quizá sea así en sus primeros estadíos, pero puedo asegurarte que a medida que pasan los años, están más dispuestos a sacrificarte a ti por encontrarme a mi.
- (Misma sonrisa condescendiente) ¿No será más bien que se conforman contigo cuando no pueden tenerme a mi? amar a alguien es mucho más sencillo que tener buen sexo, hace falta química, en cambio amar sólo precisa de la voluntad de hacerlo.
- (Pausa deliberada) Amar requiere voluntad, es verdad, y entrega, y generosidad, una apertura incondicional a la presencia del otro, a su sondeo, una puerta abierta a compartir ambos mundos hasta llegar a un sentimiento de plenitud ¿podrías decir lo mismo en tu caso?
- (Sonrisa de suficiencia) Conmigo pueden llegar al éxtasis, y en menos tiempo que contigo, y no hay nada más íntimo que compartir la piel, los cuerpos, la excitación, el placer mútuo...
- (Interrumpiendo) ¿y cuánto dura ese estado?
- (Ligeramente molesto) ... dura lo que tiene que durar, tampoco es cuestión de que esté presente constantemente una vez alcanzado el objetivo, tengo muchas mentes en las que mostrarme.
- (Ligero enarcamiento de cejas) Entiendo... entonces tu presencia, aunque sea constante es efímera. En cambio yo puedo estar presente todo el tiempo, y a través de mi la vida se vive con esperanza y alegría. Y no creo que el placer sea lo más íntimo que se pueda compartir.
- (Frunce el ceño) ¿Ah, no? Dos cuerpos desnudos no tienen nada que esconder.
- (Suave sonrisa) Dos almas desnudas sí que no tienen nada que esconder. En tu caso no contemplas el dolor, o el fracaso, te ciñes a un objetivo: el placer mútuo. En mi caso no importa si las cosas van bien o mal, estoy presente en ambos casos: se puede compartir el dolor, la impotencia, la tristeza, y también la alegría, la esperanza, las ilusiones.
- (Mirada intensa) ¿Y qué me dices de la pasión? Esa proviene de mi, incluso cuando tú la utilizas para otros fines.
- (Reflexionando pensativo) Podríamos decir que sí, que la pasión proviene de tu impulso, pero sublimado. Quizá el secreto estaría en aliarnos en lugar de intentar prevalecer sobre el otro ¿no te parece? Tu presencia podría acompañarse de largas sesiones de estrechos abrazos, de secretos susurrados al oído, de risas cómplices de dos almas que se encuentran para celebrar la vida ¿no sería eso también parte del placer?
- (Sorprendido) Bueno, visto así... quizá saldríamos los dos ganando, porque tú podrías acompañar tu presencia con excitación, con una vibración vital que active todo tu ser para dar lo mejor de ti mismo, para abandonarte a la sensación extática de una simple caricia de otra persona, a reconocer en tu cuerpo tu reino, tu forma de expresión en esta realidad material, una vía para que esos sentimientos tuyos puedan expresarse. Porque una cosa es que sientan amor, y otra muy diferente es poder expresarlo a otra persona, me necesitas a mi para eso.
- (Afirmando lentamente) Me parece un trato justo, y una alianza beneficiosa. Eso sí, debemos respetar la libertad individual a estar con uno, con el otro o con ambos.
- (Sonrisa ladina) Eso suena deliciosamente concupiscente, no puedo negarme a ello.
- Bueno, bueno, parece que al final lo que esperábamos que fuera una gran polémica se ha convertido en una coalición y que a partir de ahora podremos disfrutar de la compañía de estos extraordinarios líderes en nuestras vidas . Les agradecemos su presencia una noche más en este debate en el que todo se muestra de verdad, como "en la vida misma". Gracias y buenas noches
Hay días en los que el aburrimiento puede más que la prudencia, o que la cordura, y en esos momentos acudes al lugar donde puedes tomar un snack rápido de conversación: el chat. Ojeas los nicks, y ves lo mismo de siempre, hasta que aparece un candidato perfecto: caballero_andante40. Deduces que 40 es la edad y por lo tanto la conversación será tranquila, y si encima es un caballero... e inicias la conversación. Aclaro que mi nick era "diadelluvia".
- Buenas tardes caballero.
- Hola, buenas tardes.
- ¿Qué tal le va al caballero de Ciudad Real? (NOTA para no chateros: hay un comando que te permite ver en qué otras salas está tu interlocutor, y este caballero estaba también en la sala de Ciudad Real... pura lógica ^^)
- ¿Y ese nick?¿Es que está lloviendo por dónde tú vives?
- La lluvia no necesariamente es exterior, puede ser interna.
- Un momento... ¿cómo lo sabes? (que es de Ciudad Real)... ¿quién eres?
- No me conoces, es una deducción
- No me gustan esta clase de conversaciones, dime quien eres
- Pues alguien que está intentando entablar una conversación, por cierto, simplemente he visto que estabas en la sala de Ciudad Real, nada más. - Si, ya sé de qué sala me hablas ¿y porqué lo has mirado?¿me estás persiguiendo? - No, es una forma de saber algo más de ti, pero ya veo que no te gusta que sepan cosas de ti. - No, así no me gusta hablar.... sin más, adiós
- Muy bien, adiós, y que tengas un buen día
....
....
- Es que digo yo que lo primero es presentarse (sí, claro, igual que has hecho tú: Hola, soy Miguel, de Ciudad Real, de 40 años, a quien no le gustan los principios de conversación diferentes o en los que siento que juego con desventaja. En mi tierra se le llama "interesarse")
- Déjalo, creo que tenemos dos estilos diferentes de conversar, no importa. Que tengas un buen día
- ¿Cómo que crees??? Menuda (piiiip).... pues nada, ea, viento y marea.
No importa cuantas veces aparece la piedra, creo que es condición del ser humano intentarlo una vez más: "esta vez se moverá", siempre que la piedra no sea descendiente de nuestro noble caballero Don Quijote, que veia gigantes donde hubieran molinos, y que arremetía contra ellos pensando que una gran amenaza se cernía sobre las tierras de Castilla. Tenía que haberlo deducido por el nick.... caballero_andante.
La primera vez que me salió la Torre en una tirada de cartas, no me gustó nada eso de que la gente se precipitara hacia el vacío, y realmente esa es la sensación que tienes, la de que no va a quedar nada en pie, como si un huracán estuviera atravesando tu vida, sin piedad, sin miramientos. No te queda nada a lo que agarrarte..... ¿o si?
En esta montaña rusa que es la vida, pasamos por momentos de desolación, en la que tocar fondo es lo más benigno que te puede suceder, pero es que ya lo dice el dicho, ¿qué es crecer sino enfrentarnos a lo que más miedo nos da y seguir viviendo? Pero es que a veces no es sólo miedo, es pánico, es angustia, dan ganas de meterse en la cama y no salir de ella, esperando que con un poco de suerte se quede en el ojo del huracán, ajena a tanta destrucción.
No estamos familiarizados con el ciclo de destrucción-construcción, pero ocurre constantemente. Al parecer nuestro cuerpo se renueva totalmente cada siete años, todas y cada una de sus células se destruye y nacen células nuevas, así que es lógico pensar que lo que se produce a pequeña escala también lo haga a gran escala. No podemos seguir siendo los niños, o los adolescentes, aunque una parte de ellos siga aún con nosotros. Es el momento de buscar formas nuevas de ser.
Pero ¿cómo podemos estar seguros de que saldremos de este pozo renovados y más desarrollados? Una de las tendencias que tenemos como seres humanos es a darle demasiadas vueltas a las cosas. Un árbol no se pregunta si la primavera siguiente florecerá y tendrá frutos, simplemente lo hace, o no, pero no me imagino a un árbol sufriendo una crisis de angustia (y si lo hacen, envidio esa capacidad para saberlo llevar tan bien). ¿Como podemos saber que mañana saldrá el sol otra vez? Siempre está ahí, lo veamos o no. Y nuestro crecimiento siempre está ahí, seamos conscientes de ello o no, nos resistamos o fluyamos con ello.
¿En qué podemos confiar? En que ya hemos pasado por esto montones de veces, en mayor o menor escala, y seguimos aquí, con más experiencia y más recursos, por supuesto seguimos teniendo miedos, pero cada vez parecen menos amenazadores. Sé que parece el remedio de la abuela, pero a mi me sirve. Confiar sobretodo en que este ciclo es algo natural y necesario, que no esobligado vivirlo a la tremenda, podemos aprender a ser surferos de los tsunamis. Porque al final todas las crisis se parecen, todas tratan de "dime aquello que más temes y vamos a hacer una sesión intensiva". No resulta fácil, el miedo es una emoción paralizante, y dar un paso detrás de otro se convierte en una labor titánica, pero posible.
También confío en mi misma, en que soy capaz de leer las señales, y también que soy capaz de rectificar si me estoy desviando, y de probar cosas nuevas (y no me refiero a la quincuagésima fórmula secreta de la Coca Cola). Una crisis significa que lo que era ya no funciona, ya no me sirve y que necesito ser de una forma diferente. Eso se podría decir que es hasta bucólico, asimilable a la eclosión de una mariposa.... pero el periodo de transición entre lo que fuí y lo que voy a ser, ese limbo de indecisiones y pruebas, de ensayos y errores, de aciertos y desafíos, eso requiere de todas nuestras fuerzas, de andar a tientas por un mundo desconocido, llevando a cuestas sólamente la confianza en que somos capaces.
A veces el destino, Universo, la vida, llamémoslo X, nos pone verdaderamente a prueba, y sacar fuerzas incluso de las piedras requiere de un espíritu entrenado en la dificultad, mantener una visión esperanzada, una cordura, es a veces increible. ¿En qué más puedo confiar entonces? En que todo tiene un propósito, en que puede resultar incluso chocante que te desaparezca el coche de repente, o que el dinero te alcance apenas para tres meses, porque al mismo tiempo suceden pequeños milagros, como que te devuelvan un dinero oportunamente, o que si necesitas algo urgentemente de repente conoces a alguien a quien le sobra y que gustosamente te lo regala.
Al final, cuando uno se convierte en espectador de su propia vida, es capaz de observar como funcionan estos ciclos, como si de olas se trataran, e incluso es posible adivinar en cierta forma su curso, sabiendo que al final no nos queda otra opción que aprender a navegar en estas aguas turbulentas y al mismo tiempo emocionantes, y que la vida no sería lo mismo si fuera siempre lineal y predecible.
Cuando uno está rodeado de caníbales, metido hasta el cuello en una olla hirviendo, ese parece el fin, pero mira, al menos uno está calentito, y da de comer al hambriento. Todo es cuestión de perspectiva.
La capacidad para crear nuevos vocablos me ha sorprendido esta vez con esta palabreja que define la fobia a los Martes y 13.
Parece que esta superstición se remonta a la Edad Media, y se ha relacionado con el hecho de que hubiera 13 personas en la Santa Cena, a que el calendario lunar daría 13 meses anuales, y en las diversas mitologías el 13 tiene un papel nefasto (el capítulo 13 del Apocalipsis es el dedicado al Anticristo, la Cábala enumera 13 espíritus malignos, y en la tradición escandinava parece ser que el 13avo invitado en una cena del Valhalla era Loki, el espíritu del mal, y en las cartas del Tarot el número 13 corresponde a la Muerte). El Martes es el día consagrado a Marte, el Dios de la Guerra, y parece que esta combinación entre la destrucción representada por el dios, y la muerte representada en el número 13, se considera de muy mal augurio.
No había tenido hasta ahora la curiosidad por conocer el origen de los días de la semana, por ejemplo, y me ha parecido interesante el que hubieran dos vertientes: la que simplemente numera los días de la semana (como en portugués), y los que les asignan nombres de planetas perceptibles a simple vista (lunes (Luna), martes (Marte), miércoles (Mercurio), jueves (Júpiter) y viernes (Venus). En español, el sábado y el domingo cambiaron sus nombres originales (que se han mantenido en inglés, por ejemplo: Saturday (‘día de Saturno’) y Sunday (‘día del Sol’)) y aquí el sábado procede de la fiesta hebrea Shábbath y el domingo de la palabra latina domínicus o sea ‘del dóminus’, ‘del señor’.
Esto me hace pensar en la cantidad de conceptos, nombres, locuciones, dichos e ideas que utilizamos constantemente y de los que desconocemos su origen, una fuente constante de diversión para las personas curiosas.
Fuente de la información: Wikipedia (Semana), Wikipedia (Martes 13)
¿Qué es una superstición?
Retomo el hilo de este artículo y consultando la Real Academia Española me encuentro con esta definición:
superstición
1. f. Propensión a la interpretación no racional de los acontecimientos y creencia en su carácter sobrenatural, arcano o sagrado: "la superstición está ligada al pensamiento mágico".
Ostras.... tendré que seguir buscando, porque algo no me cuadra, ¿interpretación no racional? Al menos una tercera parte de la vida es NO racional, si tenemos en cuenta una media de 8 horas de sueño. Y exactamente ¿qué significa "sobrenatural"? Cada palabra, además de tener un significado (o más de uno), tienen su propia vibración, y por tanto, su propia influencia.
sobrenatural
1. adj. Que excede los términos de la naturaleza. "Sansón tenía una fuerza sobrenatural". 2. Que no pertenece al mundo terrenal. "aparición sobrenatural." 3. P. ext.,extraordinario,sobrecogedor: "se escuchó una voz sobrenatural."
Con estas definiciones me basta para sospechar que la fantasía, la magia, la imaginación son, al parecer, supersticiones, de la altura de no pasar por debajo de una escalera o no derramar la sal porque pueden dar mala suerte. Así que a partir de ahora no voy a escribir literatura fantástica, sino supersticiosa... ya podeis ir colgando una patita de conejo al lado de la pantalla antes de leer mis historias... quien sabe qué suerte podeis correr.
Ese primer contacto con una persona es quizá el momento más importante, porque tiene cierta razón la sabiduría popular que advierte sobre las primeras impresiones, que aunque nunca sean buenas (al menos se puede decir que son poco fiables), ahí están. Está de más decir que eso puede ocurrir en cualquier momento, porque nunca sabemos dónde vamos a conocer a alguien. Si hemos trabajado nuestra impecabilidad (el arte de ser precisos y de emplear la energía justa en cada momento), estaremos preparados para la ocasión.
Primer paso: la actitud
Deja de leer por un momento y pregúntate ¿cómo voy por la vida?¿qué actitud es la que tengo desde que salgo de la cama? Lo que sucede en nuestras vidas tiene una relación directa con nuestra actitud vital, nuestra forma de enfocar el mero hecho de vivir ¿para tí la vida es algo que simplemente sucede?¿es un juego?¿una oportunidad?¿una lucha constante?¿un esperar a que todo termine?¿un dejarse sorprender? En función de tu actitud, aparecerán en tu vida aquellas personas que apoyen tu visión o que la desafíen: los afines y los contrapuestos, que son los dos tipos básicos de relaciones que creamos.
¿Qué clase de personas quieres conocer? Prepara tu actitud para atraer a esa clase de personas y después permanece atento, porque pueden surgir de cualquier circunstancia. Si has desarrollado tu inteligencia corporal, notarás enseguida cuando estás frente a una de esas personas (el cuerpo es un perfecto medidor que capta las señales sutiles que se escapan a nuestros sentidos, y las expresa en forma de sensaciones en diversas zonas, como un hormigueo en el estómago, una sensación de nausea o molestia, una picazón en la garganta, que pueden ser señales de que algo anda bien o no con aquella persona. Es muy útil conocer las respuestas de nuestro cuerpo ante la presencia de otras personas).
Una actitud de confianza, amabilidad, buen humor, sociabilidad, alegría de vivir, y curiosidad por los demás (no chafarderismo) suele ser una buena carta de presentación que proyecta buenas vibraciones en los demás.
Segundo paso: el primer contacto
Según en qué entorno nos estemos moviendo hay diversas formas de primer contacto:
Acto social: estamos charlando con un grupo de gente y aparece un conocido de alguien. Lo más seguro es que nos sea presentada esa persona, con el beneficio de que quien nos presente nos conoce a ambos y eso por si solo ya crea un vínculo. Es lo que se llama un vínculo prestado. Hasta que creemos nuestro propio vínculo con la persona, el hecho de tener una amistad común sirve como base para la apertura.
Coincidencia: cuando hay algún interés o gusto que compartimos con la otra persona, por ejemplo, estamos en la cola para ver la misma película, o estamos consultando los libros de la misma sección de la biblioteca, o ambos cogemos la misma pieza de ropa en las rebajas. Ese es el punto de conexión que nos permitirá romper el hielo.
Singularidad: cuando se produce una circunstancia extraordinaria y extraña que resulta tan chocante como para sorprendernos. La mútua sorpresa da pie a establecer una comunicación sobre nuestras impresiones acerca de lo que está sucediendo.
Localización: simplemente estamos en un lugar común, nada más nos relaciona, excepto que sentimos que esa persona nos atrae sin saber muy bien porqué. El entorno nos dará elementos para poder romper el hielo, solo hay que poner un poco de atención.
Tercer paso: romper el hielo
No es tan difícil como parece el romper el hielo con alguien, lo que más energía requiere es conseguir mantener el contacto hasta que realmente se establece un vínculo.
¿De qué formas podemos romper el hielo? Estos son algunos ejemplos:
Las cosas en común: siempre hay algo que compartimos, aunque solo sea por haber coincidido en espacio y tiempo en el mismo lugar. En el caso de existir algo más específico (como hemos comentado antes: amistades comunes, aficiones o estar viviendo un mismo evento), ésto es lo que nos va a dar pie a hacer el primer comentario. Para ello destacaremos esta circunstancia dando pie a la otra persona a dar una respuesta. Por ejemplo, si estamos en la cola del cine, podemos comentar algo acerca de la película que vamos a ver como "he leido que tal actor está imponente en esta película", o si nos gustan los mismos libros podemos comentar algo sobre algún autor, "me pregunto si este autor tendrá algún libro sobre tal tema". Es importante que la primera frase no sea una pregunta, ya que una pregunta lleva implícita una obligación de responder, y eso resulta un poco violento viniendo de un desconocido. Un comentario abierto también nos deja una puerta elegante al silencio del otro, ya que puede quedar como si hubieramos hablado para nosotros mismos.
La sonrisa: parece mentira el efecto que puede tener una sonrisa sincera, de las que hacen que incluso los ojos sonrían, para establecer un primer punto de contacto con alguien. Debe ser sincera, amable, y natural (las exageraciones son captadas de forma desagradable generalmente). Si la otra persona sonríe de la misma manera, ya hemos roto el hielo, y podemos pasar a la primera fase (como en el apartado anterior)
La mirada: es complementaria de la anterior, y puede precederla. Una mirada atenta, sincera, abierta puede despertar la curiosidad en la otra persona al sentirse el centro de atención. Es recomendable que no sea una mirada excesivamente intensa o puede molestar. Es mejor una mirada jovial, sostenida durante unos breves segundos pero en repetidas ocasiones, que lanza el mensaje de que realmente nos interesa, que no ha sido un cruce casual de nuestras miradas.
Solicitud de ayuda: excepto en el caso de pedir dinero, que tiene sus propias connotaciones sociales, el hecho de solicitar asistencia a alguien hace que esa persona se sienta bien pudiendo ayudar. Por ejemplo, podemos pedir indicaciones para ir a algún lugar cercano al que estamos, o pedir consejo sobre algo si estamos en una tienda, una biblioteca, o algún lugar en el que haya posibilidad de elección.
Humor: esta forma de romper el hielo se puede usar con mucha precaución, ya que no todos tenemos el mismo sentido del humor y es muy fácil incurrir en un exceso, pero si conseguimos que la otra persona se ría con uno de nuestros comentarios, eso crea un clima de relajación y confianza que da pie a la conversación.
Intriga: la forma de introducirnos es mediante una pregunta o comentario que se realiza de forma abierta y no es personal. Se trata de ofrecer un punto de misterio, para despertar la curiosidad de la otra persona, como por ejemplo, "esta situación me recuerda a aquella vez en la que casi nos detiene la policía mientras esperábamos al concierto de Bon Jovi", por poco curiosa que sea la persona, querrá saber qué hiciste para que casi te detuviera la policia, y eso te da pie a iniciar la conversación.
Ofrecimiento: ser cortés y atento suele ser muy bien recibido, como sostenerle la puerta a alguien, ceder el asiento, sostener un paquete que está a punto de caerse, recoger algo que se ha caído, ofrecernos a acompañar a alguien hasta el lugar que nos pregunta. Dar de nuestra parte predispone a la otra persona a contribuir de alguna forma, aunque sea con una sonrisa y un simple gracias.
Existen otras formas típicas de romper el hielo, como el choque casual, el roce aparentemente involuntario, o el clásico "¿no eres tú menganita?", que por su uso abusivo ya se ven venir a la legua, y si algo nos puede garantizar que la otra persona se cierre es la poca originalidad. Si no somos capaces de buscar algo diferente para cada persona, ¿como podemos transmitirles el mensaje de que son especiales para nosotros?
A partir de este punto dependerá de tu dominio del arte de la conversación para seguir adelante hasta establecer un vinculo con esa persona.
Muy bien, intuyes que a esa persona le gustas, o al menos que le caes bien, pero tú te mueres por un beso suyo, ¿cómo saber si esa otra persona quiere? Un beso inoportuno o a destiempo puede echar por la borda toda la buena impresión que tuviera de ti en un principio. Así que hay que ser a la vez cauto y arriesgado, un tira y afloja que hay que saber llevar.
Preparando el terreno
Para que alguien quiera ser besado o besarte, debe sentirse a gusto contigo, así que lo primero es crear un entorno adecuado. Yo te recomendaría un lugar privado, apartado de miradas indiscretas que podrían incomodar a la otra persona, y lo que es peor, las interrupciones inesperadas. Vas a necesitar toda tu concentración y toda su atención para que se produzca el momento adecuado.
El arte de la conversación del que hablaba en una primera entrega, es más importante de lo que parece. Si una persona se siente conectada contigo, si siente que fluye, esto se produce en todos los niveles, lo que puede facilitar el acercamiento. Si la haces reir, se generan endorfinas, y un estado de bienestar, distendido y positivo. Se amable, atento, entusiasta, busca aquellos temas en los que se sienta estimulada.
Ten en cuenta que un beso es un acto íntimo, es compartir el espacio de una persona, su piel, su respiración. Préstale atención, en ese momento nada más debería importarte que esa persona, lo que diga, la expresión de su rostro y de sus manos. Fíjate en aquello que te parezca atractivo, su mirada, su boca, su forma de jugar con el pelo, su sonrisa. Tampoco la mires fijamente, o se sentirá molesta. Se trata de ir despacio, una aproximación gradual, con respeto y delicadeza.
La aproximación
Acortar las distancias es lo que te dará un indicador más claro de si está preparada para ese paso o no, pero ¿cómo acortar distancias sin que parezca que te le echas encima? El baile es una buena forma de estar muy cerca de otra persona, y es el momento de acostumbrarse a su tacto, acariciar sus brazos, la espalda, el cuello, de forma lenta, disimulada, pero consciente. Se dará cuenta siempre que no te dediques a sobarla.
¿Se mantiene esa distancia corta o ella se aparta? Si se aparta es que ese grado de proximidad es demasiado incómodo aún, tienes que ganarte su confianza. Se cree que la seducción es algo relegado al pasado, que pertenece al género de las novelas románticas, pero quien practica este arte tiene muchas más posibilidades de conseguir ese beso que quien no las practica.
Si no consigues bailar con esa persona, hay otras formas, como coger su brazo para preguntar la hora, quitarle algo del pelo, colocar bien un pliegue de la ropa, sentarse en sus rodillas o dejar que se siente en las tuyas, incluso un abrazo un poco más prolongado. Necesita acostumbrarse a tu contacto, a tu proximidad antes de permitirte llegar más allá ("entonces de sexo ni hablamos, ¿no?" jejeje).
Una vez que esa persona está cómoda teniéndote cerca, que ya puedes cogerla del brazo, o de la cintura durante un buen rato, es cuando puedes acercarte un poco más. Ahora se trata de que tu rostro esté cerca del suyo, apoyando tu barbilla en su hombro, o tu mejilla en su mejilla al decirle algo al oído, o de prolongar los besos en las mejillas al saludarla. Asegurate de que tus manos están lejos de cualquier parte que pueda considerarse sexual en esta fase.
El precalentamiento
Si ya consigues esa corta distancia con una sonrisa por su parte, o incluso tímidez en algunos casos, es el momento de preparar el beso. Míra sus ojos y sus labios alternativamente, pero no como si fuera un partido de tenis. Acaricia su mejilla, o su cuello, o su pelo, mientras te mantienes muy cerca de ella. Si al mismo tiempo conversas con ella, y ríes, y ella se ríe, se relaja, y tiene que estar más pendiente de lo que dices que de lo que haces. Puedes susurrarle cosas al oído, como si fueran secretos, y rozar con tus labios el lóbulo de su oreja o el cuello. Puedes hablar cerca de su boca, casi como si fueras a besarla pero sin llegar a hacerlo. Si ella permanece en el mismo sitio y no se aleja, es una buena señal.
El beso
Ha llegado el momento. Los labios húmedos pero no mojados, la aproximación lenta, y el primer contacto con sus labios ha de ser suave, más como una caricia, un roce, que un beso. Observa su reacción, si responde al beso, si al retirarte un poco te sigue, es que quiere más. Si se retira hacia atrás es que no quiere más, es suficiente o simplemente no quiere que la beses. No sigas tus impulsos, sigue las señales. De nada sirve que te lances sobre su boca si ella no lo quiere, simplemente estropearás el momento. Más vale quedarse en este punto y seguir profundizando en conocerla y más adelante puede que haya otra oportunidad.
Si todo va bien, y ella permanece cerca de tu boca, usa besos pequeños, lentos. Puedes besar la comisura de su boca, el labio inferior, el superior, incluso puedes besar su rostro antes de volver a sus labios. Ten paciencia, valdrá la pena.
La pregunta del millón: ¿cuándo puedo dar un paso más y usar la lengua? Cuando ella lo permita, y lo notarás porque entreabre sus labios. No intentes meter la lengua a la fuerza, es de lo más desagradable, alguien explorando tu boca y sin permiso, sólo conseguirás que se aparte. En cuanto ella separe los labios puedes rozarlos con tu lengua, mientras sigues con los besos, puedes incluso mordisquear levemente su labio inferior, o succionarlo un poco, es menos agresivo que la lengua dentro de su boca, y te dará una idea de si vas bien. A partir de aquí, espera a sentir que ella también participa del beso, y entonces podrás besarla de forma apasionada (recuerda: pasión no significa empalar a nadie, ni llenarlo de babas, ni succionar su cara, ni rebañarlo como si fuera el bol del helado).
El final del beso
Terminar bien es casi tan importante como empezar bien. Mientras la estás besando es el momento de acariciarla, pudiendo ser más o menos atrevido en función de como vaya respondiendo ella. Es FUNDAMENTAL estar en todo momento atento a sus reacciones.
Una buena forma de terminar es igual que has empezado, con pequeños y suaves besos, incluso por el cuello, o la cara para mantener la proximidad sin parecer que vas a devorarla allí mismo (!a no ser que ella se lance a tu cuello!). Que la hayas besado una vez no significa que quiera seguir besándote, así que asegúrate antes de volver a hacerlo o te harás pesado.
Aquí te dejo algunos ejemplos muy visuales de lo que NO se debe hacer en un beso, y una imagen vale más que mil palabras (sobretodo cuando el video está en inglés)
Por último, si el beso no funciona, no te preocupes, existe algo llamado química que supera a los mejores besadores, porque un beso es la puerta de entrada, la llave para un encuentro más íntimo, y es un indicador bastante claro de como es vuestra personalidad. Si no hay compatibilidad entre vosotros, el beso se encargará de decirlo.
NOTA: Dejo para otro post los tipos de beso, que también tiene su gracia.
PLATOS RECOMENDADOS DE MI MENÚ DE CREENCIAS PERSONALES
"Mientras hay vida, hay esperanza"
"No hay mal que por bien no venga, ni mal que cien años dure"
"... nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira." Campoamor
"Dime como ves el mundo, y te diré en qué crees"
"Todo llega para quien sabe esperar"
"Agua que no has de beber, déjala correr"
"La unión hace la fuerza"
"Comprometerse a mantener un sentimiento es tanto como renunciar a la evolución personal"
"Las palabras tienen un enorme poder. Trata a todo el mundo como si fuera la última frase que vas a poder dirigirle."
"Ninguna pérdida es absoluta. Quien pierde algo o a alguien gana espacio y tiempo para sí mismo."
"Ayuda a tus semejantes a levantar su carga, pero no se la lleves. Pitágoras"
"La locura es tener siempre el mismo comportamiento cada día y esperar resultados diferentes"
"El futuro existe primero en la imaginación, luego en la voluntad y por último, en la realidad."
"Todo depende de donde pongamos nuestra atención: en la roca o en nuestros brazos para apartarla del camino. "
"Si no vives como piensas, acabarás pensando como vives. "
"De los fracasos aprendemos a descartar, de los éxitos aprendemos a disfrutar"
"Caminante, no hay camino, se hace camino al andar, al lado de un buen amigo, alguien con quien hablar"
"Un amigo es alguien que entiende tu pasado, cree en tu futuro y te acepta tal como eres ahora."
"La vida es un constante proceso, una continua transformación en el tiempo, un nacer, morir y renacer". Hermann Keyserling
"Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida.” Arthur Schnitzler
"Ningún hombre es una isla, algo completo en sí mismo; todo hombre es un fragmento del continente, una parte de un conjunto". John Donne
"La vida consiste no en tener buenas cartas, sino en jugar bien las que uno tiene". Josh Billings
"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos". Antonio Machado
"Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez". Gabriel García Márquez
"Porque nadie puede saber por ti. Nadie puede crecer por ti. Nadie puede buscar por ti. Nadie puede hacer por ti lo que tú mismo debes hacer. La existencia no admite representantes". Jorge Bucay
"Si llamas experiencias a tus dificultades y recuerdas que cada experiencia te ayuda a madurar, vas a crecer vigoroso y feliz, no importa cuán adversas parezcan las circunstancias." Henry Miller
"El corazón cree en lo que siente, la mente cree en lo que sabe", La Teoría de Todo (2006)
"Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz".
"Tu única obligación en cualquier periodo vital consiste en ser fiel a ti mismo" Richard Bach
"Vive de tal manera que nunca te vergüences si se divulga por todo el mundo lo que haces o dices, aunque lo que se divulgue no sea cierto" Richard Bach
"Todos los seres, todos los acontecimientos de tu vida, están ahi porque tú los has convocado. De ti depende lo que resuelvas hacer con ellos." Richard Bach
"El hogar es cierto orden que nos es querido donde no corremos el peligro de ser quienes somos" Richard Bach
"El mejor tiempo es el tiempo exacto"
"Si algo tiene remedio ¿porqué te preocupas? Y si no lo tiene... ¿porqué preocuparse?"
"No hay nada más fuerte que la ternura, y nada tan tierno como la verdadera fuerza." Ralph W. Sockman
"Para mi siempre sale el Sol y el dia que no salga voy a buscarlo." Proscrito
Aire, Agua, Tierra y Fuego... Espíritu y materia
La vida responde a mi actitud ante ella
Creamos nuestra realidad, seamos conscientes de lo que sembramos