5 de junio de 2010

Mi nombre es Khan (2010)



"... - Son unos malnacidos, habría que fusilarlos a todos, sin piedad, sin piedad...
- ¿Qué has dicho? ¿dónde has oído eso? ven conmigo...
(la madre coge un cuaderno y un lápiz y dibuja un monigote como el del juego del ahorcado)
- Mira, éste eres tú Rizvan, y esta persona tiene un palo en la mano, y te está pegando.
- Eso es malo (sí), pegar es malo (eso es).
- Este eres tú otra vez Rizvan, y esta persona tiene un caramelo y te lo da
- El caramelo está rico, eso es bueno (sonríe).
- Dime, ¿cuál de los dos es hindú y cual es musulmán?
- Los dos son iguales.
- Exacto. Recuerda bien esto, hijo, en este mundo sólo hay dos clases de personas: gente buena que hace el bien, y gente mala que hace el mal, no hay otra diferencia entre las personas ¿entiendes?"


"Según dice el Hadir, el creador no juzga a nadie por su raza o credo, sino por sus actos"

Vivimos en un mundo de polaridad, con toda la riqueza que eso conlleva, y hay quien gusta de vivir en una dirección y quien gusta de vivir en la otra. A nadie le gusta sentir dolor, miedo, tristeza, angustia, y cada cual reacciona a su manera para evitarlo. Algunos lo intentan protegiéndose, otros atacando, y otros tienden a ocultar o evitar esa parte de nuestra experiencia, pero este mundo es un todo, y como tal tiene sentido. Detrás de cada experiencia desagradable hay una enseñanza, un mensaje, si se quiere encontrar. Se puede vivir en un lado del espejo, pero eso no nos librará de experimentar el otro, y sólo cuando somos capaces de aceptar la existencia de ambas polaridades podemos llegar a comprender la extraña y compleja realidad en la que vivimos: un mundo de elección constante entre la capsula azul y la roja.

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